Stephen por las Irlandas

KEEP SLOW. THIS IS IRELAND.

 Un Viejo dicho irlandés asegura que: “Dios cuando creo el tiempo, tuvo además la inmensa sabiduría de hacerlo en cantidades casi ilimitadas…” Todo esto viene a significar que el irlandés ve la vida desde una perspectiva de tranquilidad, sabiendo que el tiempo corre a su favor y que para todo, sea bueno o malo, ha de saberse esperar.
Durante décadas los continentales han mirado a Irlanda como el paradigma de la pobreza y el retraso dentro de la rica Europa. Sus habitantes se veían en la obligación de emigrar a otros países, cuando no continentes, para tratar de subsistir. Como ejemplo basta con apuntar la humorística aseveración sobre que: “La segunda ciudad de Irlanda por población es Nueva York”.

Afortunadamente, desde finales del milenio pasado los condicionantes económicos de la Isla Esmeralda han dado un vuelco y la Irlanda de hoy se muestra como uno de los países más pujantes de la Unión Europea, un ejemplo a tomar en cuenta y seguir por las naciones que pretendan prosperar sin perder su identidad.

El viajero que se acerca a la Isla trata de buscar una parte de ese antiguo espíritu irlandés. Durante mucho tiempo las figuras del “bardo”, los castillos, la religión, los extensos parajes despoblados  y la cerveza han sido los estereotipos que han marcado la tendencia irlandesa, estereotipos que aún perduran y de los que los irlandeses han sabido sacar el máximo partido.

Sin embargo, y de una forma absolutamente injusta, el turista o visitante ocasional, el mismo que se deleita solamente en pensar el sabor que tendrá una “Guinness” tomada en un típico “pub” de la Isla, nunca ha dado la importancia que se merece a la cocina irlandesa, dejando pasar de esta forma la oportunidad de tomar unos platos únicos y de un sabor muy característico.

De entre todas las recetas irlandesas que se precian de serlo destaca, por derecho propio el maravilloso ESTOFADO IRLANDÉS (Irish stew). Los generosos pastos existentes en la isla confieren a la carne, materia prima de nuestro plato, un sabor absolutamente delicioso y único, muy lejos de las que pueda tener cualquier otra del continente. Sin embargo, hay que andarse con cuidado para poder deleitar en toda su plenitud este suculento manjar y no caer en el trágico error de comerse un típico precocinado para ingenuos turistas.

Desgraciadamente es muy complicado encontrar un buen lugar en DUBLÏN donde preparen este plato adecuadamente. Yo os aconsejaría, sin ningún tipo de duda, que abandonarais la capital y os adentrarais en los pueblos, allí no solamente encontraréis la verdadera expresión de la receta sino que se os abrirá ante los ojos la verdadera Irlanda, la Irlanda que os ganará por siempre el corazón.

El tiempo medio desde el momento de iniciar el ESTOFADO hasta el momento de servirlo en la mesa es de unas dos horas, por lo que lo más inteligente es preguntar en los restaurantes del lugar que nos alojemos si ese día pretenden cocinar este plato y a que hora debemos de presentarnos para degustarlo. No dudemos ni por un instante en asegurar nuestra presencia y que nos reserven mesa, será la mejor manera de no llevarnos posteriores desilusiones.

Otra opción, incluso mucho más interesante si nos alojamos en un BED AND BREAKFAST (método por el cual alquilamos una habitación a una familia irlandesa y tenemos derecho a desayuno) es preguntar a los dueños de la casa si tienen previsto cocinar algún día el ESTOFADO y llegar con ellos a un acuerdo para comer ese día con la familia, os aseguro que difícilmente os arrepentiréis.

Para concluir una puntualización, en el 99´99% de los casos os encontrareis delante de un ESTOFADO de cordero pero es posible que en algún sitio se os regale con un ESTOFADO TRADICIONAL, en cuyo caso la carne será de carnero y el plato carecerá de patatas y zanahorias.

Pero si no tenéis el tiempo suficiente para volar hasta la Isla Esmeralda, no os vamos a dejar con las ganas de que pongáis en práctica este plato tan suculento. He calculado estofado para cuatro personas, por lo que necesitaremos 8 chuletas de cordero, 4 lonchas de bacón, 1 kilo de patatas que deberéis cortar en rodajas gruesas, 3 zanahorias cortadas en diagonal, 3 cebollas cortadas también en rodajas gruesas, pimienta molida, 2 tazas de caldo, tomillo y perejil picado.

A las chuletas es cosa de quitarlas la grasa sobrante. Debemos cortar el bacón en tiras de no más de 2 centímetros friéndolas con grasa mejor que con aceite. Retirarlo y freír las chuletas (en el mismo lugar, sin miedo…).

Debemos de buscarnos una cacerola suficientemente amplia. Aquí hay gente que restriega grasa o mantequilla por la misma antes de colocar las rodajas de patata, zanahoria y cebolla en el fondo. Seguidamente sazonaremos con pimienta (ser generosos pero no excesivos), colocaremos entonces la mitad del bacón. Poner ahora las chuletas sobre las verduras y el bacón. Cubrir la carne con el resto de las patatas, cebollas y bacón.

Incorporar ahora el caldo y el tomillo. Lo deberemos tapar y llevar hasta ebullición, momento en que debemos reducir el fuego y dejarlo cocer todo tranquilamente durante una hora (aproximadamente). Servirlo entonces con perejil picado.

Para ROSE, la persona que me enseñó a cocinar el ESTOFADO IRLANDÉS en la población de LISDOONVARNA. Por su paciencia, saber hacer y su amistad… y por ser la mejor cocinera de toda la Isla…

Stephen (Noviembre 2007)