No se cómo dejé que me convencieran los chicos de Enlamesa. Con lo que sufre mi próstata cuando salgo de España. Que sufrimiento en Londres. Por suerte Nueva York no es lo mismo en este aspecto y resulta mucho más fácil aliviarse.
A lo que iba, mi próstata y yo nos avenimos finalmente, aprovechando la coyuntura de la buena relación Dólar-Euro, a irnos a pasar unos días, 10 concretamente. y por tanto todo lo que se diga en esta reseña se debe tomar con precaución. Hablo desde las primeras impresiones de un turista y no desde la posición de un experto en la cocina de Nueva York.
No es la primera vez que viajo a América, pero si la única en que he ido de turista, a pasarmelo bien. Además en los últimos 20 años las cosas han cambiado mucho para todos.
Acordamos que nos íbamos a centrar en la comida americana, que nos mantendríamos alejados de la tentadora oferta de los restaurantes franceses que tanto gustan allí, de los italianos y especialmente de lo español, no habíamos soportado a la policía de inmigración para comernos una tortilla de patatas. Anque ahora tengo curiosidad por saber como la debían hacer allí.
La primera noche cenamos en un italiano, la excusa era que estaba al lado del Hotel. Confieso que en aquel momento sospeché que no podría arrancar a los chicos de enlamesa de su pizza, pero no fue así, ésta fue la única excepción. No considero excepcional el haber comido en Delis hispanos o indios o en un chino en Chinatown porque forma parte de lo que hacen la mayoría de los neoyorquinos y de eso se trataba. Salvo la traición aislada de algún miembro del grupo no pisamos ningún McDonald ni similares, para qué, una de las características de la Mcdonaldización es la predictibilidad, el saber que lo que comiste allí ayer, va a ser los mismo que puedes comer hoy aquí. El traidor confesó que en efecto, así había sido. Te perdono. Por otra parte también prescindimos de las estrellas Michelín porque también son predecibles, ejem...La estrella va muy cara y preferimos carne.
Por cierto, sorprende la cantidad de lugares para comer que hay, al menos por las zonas céntricas y en ciertas horas todos estos establecimientos se veían muy concurridos y los McDonald se veían muy vacíos o al menos esa impresión tuvimos. Es realmente sencillo comer en Nueva York, los quioscos callejeros, los deli, los dinners, los restaurantes y hasta muchos "supers" tienen un rincón con mesas para que puedas comerte lo que has comprado allí.
Tomarse una cerveza, una misión casi imposible. De entrada yo diría que bar, en el sentido de un establecimiento en el que entras y pides una cerveza o un cubata o un agua y adiós, no existe. En lo más parecido a un bar
te colocan la servilleta y, los cubiertos y el vaso de agua del grifo
y esperan que pidas algo de comer, puedes renunciar e insistir en que sólo quieres beber una cerveza, son amables y si tienen permiso para servir cervezas, si es más tarde de las 12 del mediodía te servirán una al precio de unos $4-5 de media. Nada de desayunar una hamburguesa
y una cerveza, eso sí puedes tomar cualquier batido de edulcorantes, colorantes y aditivos varios. En los dinner y en los restaurantes generalmente no hay problema para tomar la cerveza o un vaso de vino (después de las 12h.). Los McDonalds, sitios de hot dogs, no sirven alcohol, ni siquiera puedes comprar vino o cerveza en los Super. Tienes que ir a una vinatería o similar.
Los hot dogs. Cuando los chicos hacían su investigación previa al viaje, buscaron información sobre los mejores sitios donde comer hot dogs, hamburgesas, etc. En la lista salían sitios como "Gray's Papaya ", que algunos internautas la clasificaban como lo mejor en hot dogs. Nos encontramos de cara con "Gray's Papaya" y probamos, su minúscula salchicha sabía igual que cualquier otra de cualquier otro chiringuito callejero, eso sí aparte de las consabidas mostaza y ketchup idénticas en todos los establecimientos, tenían un par de salsas calientes de elaboración propia, una de cebolla que parecía hervida y otra de tomate batalla, que apenas pude probar pues mientras intentaba pagar, la salsa iba abiréndose camino por mi mano, manga y hacia el suelo.

Los Burgers.Otras cosas que habíamos oído como que "allí la carne es buenísima, no hay que tener prejuicios con la hamburguesa, son muy buenas, etc...." Hoy podemos afirmar que todas las hamburguesas que probamos en los distintos dinners que por cierto parecían formar parte todos de una misma cadena, las mismas cartas, las mismas marcas de ketchup, tabasco y azucarillos en la mesa, todas las hamburguesas estaban sobreasadas y por tanto secas y sosas. En la mayoría de sitios no te preguntaban como la querías y yo no me acordaba nunca de pedirla Rare , si una vez me acordé y corrí a la plancha: Rear!, Rear!, Rear!, se fueron pasando los cocineros mexicanos, Ok, Ok, Ok. Al poco apareció el jefe con una seca y triste hamburguesa, as usual. Too late!, me dijo, con una sonrisa. Y se puso a hablarnos del Barça y de la Champions.
La cocina kosher. A nuestros ojos españolitos, nos sorprende ver tanto judío, hay grandes tiendas, como B:H, en las que todos los trabajadores van con su kipá y en el Financial District abundan especialmente, no es extraño pues, que haya restaurantes para ellos, nos metimos en uno de ellos. Sopa y burguer, tal vez algo más seca de lo habitual, que ya es decir. Por lo demás ninguna diferencia aparente, salvo que no servían alcohol. Ah, el simpático camarero era...mexicano.
Las tortillas. Otro lugar común de las cartas de los Dinners eran la tortillas, diferentes tipos de tortillas que servían invariablemente secas. Una de las veces me acordé de pedirla poco hecha, era una Western omelette. El mismo camarero mexicano al ver mi cara ante la sopa de huevo que me servía, recogió el plato y me preguntó ¿Un poquitito más hecha, no? Al poco volvía a tener la misma tortilla seca y sosa de otras veces.

Los Deli. Son comparables a los buffets libres que tanto están proliferando últimamente. La diferencia es que una vez has cogido pagas por peso. Te puedes llevar la comida o comertela allí mismo. Personalmente me siento a gusto en estos establecimientos en que me puedo montar los platos a mi gusto, me gusta, digo, la idea, si algún día encuentro alguno con buenos productos seré un cliente fiel.
Chinatown.Posiblemente el mejor plato que comimos en Nueva York fue en un pequeñísimo restaurante de Chinatown, una sopa de pato asado. Chinatown es un enorme Bazar, en la calle principal, Canal st., tiendas de ropa, zapatos, electrónicos,..en otras calles más periféricas hay tiendas de pescado como el de la foto, o de patos asados o de productos secos de apariencia sospechosa a nuestros ojos. Como podemos ver, aquello que se dice de que los americanos, nunca han visto un pescado fresco entero, también es falso.

La cocina Soul. Sylvia's the Queen of Soul. Por lo menos la reina del marketing. Fuimos a este restaurante porque lo habíamos visto en todas las guías y porque pensamos que podríamos oir Gospel sin pisar una iglesia. Fuimos el domingo. Subimos por Malcolm X Boulevard, como tantos otros grupos de españoles que buscaban iglesias para escuchar gospel hasta la altura de la 127. Fuimos al lounch del domingo, y oímos cantar, pero desde luego no era gospel. Sylvia se pasaba por las mesas cantando y saludando a todo el mundo. Se pasa un rato agradable pero no esperes nada del más famoso plato de Sylvia: consiste en costilla de cerdo a la barbacoa con ketchup o similar. En la barra puedes comprar latas de comida envasada a su nombre. Todo un personaje, the Queen.
Concluyendo.¿No se puede comer bien y barato en Nueva York? Seguro que sí. ¿Qué deben pensar de nuestra paella los incautos turistas que se sientan en las Ramblas de Barcelona y piden alegremente una paella? Serían injustos si pensaran que nuestras paellas son todas como las de Paellador, por ejemplo, que se acaban de comer. No queremos ser injustos. Si escogemos al azar en cualquier gran ciudad, hay muchas probabilidades de que no comamos bien, sobre todo si nos movemos por las zonas céntricas y turísticas. Aún aceptando que no se pueda comer bien y barato en Nueva York, merece una visita, ya lo creo.
|