El pan, (pan de payés) tostado o sin tostar debe ser consistente, cosa cada día más difícil de encontrar. Nada más penoso que intentar restregar un tomate sobre un pan que se deshace. Precisamente por eso, una solución puede ser tostarlo o bien comprar un buen pan gallego. Insisto, este pan es el ideal pero también se mejora un pan de barra normal y corriente.
El tomate, debe ser maduro, gustoso, también es difícil de encontrar. Que moje el pan pero en su justa medida.
Aceite, el mejor posible.
Opcional: Ajo, si se va a poner, se refriega en primer lugar. Sal, se pone casi siempre pero no es necesario si se acompaña , por ejemplo, de algún embutido salado.
Procedimiento: Se corta el tomate en dos mitades y se refriega el pan por una cara, empezando por la corteza de manera que se rompan las fibras del tomate y resulte más sencillo. Se le echa la sal si se quiere y por último y justo antes de comerlo el aceite al gusto de cada cual.
Variaciones: Refregar el pan por las dos caras. Herejía (común fuera de Cataluña y en establecimientos indignos de batalla) : triturar el tomate y ponerlo a cucharadas por encima del pan, y peor aún si ese tomate es de bote (aún así, en mi humilde opinión, mejora según que pan).
A continuación se come solo o acompañado de lo que se quiera, embutidos, quesos, tortillas, carnes a la brasa, pescado frito, etc...Una delicia es poner encima del pan con tomate una butifarra acabada de hacer a la brasa o frita y que suelta por encima su propio aceite oscuro. |