Pan con tomate

El pan con tomate es uno de los platos más emblemáticos de Cataluña. Su consumo es habitual, muy pocos prefieren un bocadillo sin tomate. En muchos bares no hace falta ni pedirlo, por defecto viene con tomate si no lo quieres tienes que especificarlo. Algunos lo piden incluso, con alimentos calientes como una tortilla o lomo frito, a pesar de que el tomate se hace ácido. Otros con ingredientes que a simple vista no ligan como puede ser paté o sobrasada.

El pan con tomate engancha. Personas que han venido de zonas en las que no se utilizan se acostumbran rápido y lo piden.Por otra parte su uso se ha extendido y es muy usual encontrarlo fuera de Cataluña a veces como un catalán o a la catalana.

Por fín hay otros que lo odian, como odian al Barça, hasta ese punto ha llegado el pan con tomate a formar parte de las señas de identidad catalana.

Un plato o una cazuela como la que se muestra en la foto acompañada de otro plato con tostadas de pan de pueblo, es un placer visual y hace las delicias de los comensales que pueden prepararselo a su gusto.

Los ingredientes son pocos pero básicos y de su calidad dependerá el resultado final, aunque en cualquier caso, siempre será mejor que el pan sólo.

El pan, (pan de payés) tostado o sin tostar debe ser consistente, cosa cada día más difícil de encontrar. Nada más penoso que intentar restregar un tomate sobre un pan que se deshace. Precisamente por eso, una solución puede ser tostarlo o bien comprar un buen pan gallego. Insisto, este pan es el ideal pero también se mejora un pan de barra normal y corriente.

El tomate, debe ser maduro, gustoso, también es difícil de encontrar. Que moje el pan pero en su justa medida.

Aceite, el mejor posible.

Opcional: Ajo, si se va a poner, se refriega en primer lugar. Sal, se pone casi siempre pero no es necesario si se acompaña , por ejemplo, de algún embutido salado.

Procedimiento: Se corta el tomate en dos mitades y se refriega el pan por una cara, empezando por la corteza de manera que se rompan las fibras del tomate y resulte más sencillo. Se le echa la sal si se quiere y por último y justo antes de comerlo el aceite al gusto de cada cual.

Variaciones: Refregar el pan por las dos caras. Herejía (común fuera de Cataluña y en establecimientos indignos de batalla) : triturar el tomate y ponerlo a cucharadas por encima del pan, y peor aún si ese tomate es de bote (aún así, en mi humilde opinión, mejora según que pan).

A continuación se come solo o acompañado de lo que se quiera, embutidos, quesos, tortillas, carnes a la brasa, pescado frito, etc...Una delicia es poner encima del pan con tomate una butifarra acabada de hacer a la brasa o frita y que suelta por encima su propio aceite oscuro.