Mis platos preferidos

Los chicos de enlamesa me han pedido que explique mis hábitos alimenticios y los platos que prefiero, o prefería, han precisado. Temo que mi gusto por los platos sencillos pueda decepcionarles.

No puedo decir que haya pasado hambre pero la necesidad me ha enseñado a no poner remilgos a nada. Como es natural tengo preferencias y entre los ingredientes de mis platos preferidos no será fácil encontrar: Casquería, pimientos, calabaza, zanahoria cocida, maíz, salmón fresco, truchas de río... Ingredientes tan dignos como cualquiera pero con los que por un motivo u otro no comulgo.

Mi desayuno se limita a uno o dos vasos de agua fría. Es ésta una costumbre con la que me han tenido siempre muy mareado, he soportado con resignación y paciencia múltiples peroratas provinientes de varios frentes (médicos, dietistas, amigos) sobre la importancia de un "buen" desayuno. Que cada cual haga caso a quien quiera. Yo, en esto, hago caso a mi estómago y a mi organismo en general que agradece estar unas horas sin digerir con algo de sangre de sobras para que fluya a mi cerebro. Después de un "buen" desayuno sólo tengo ganas de una cosa: dormir. Por supuesto que si me levantara a las 5 de la mañana a cavar la tierra, antes de las 10 suplicaría un trozo de pan-con-algo para romper mi miniayuno cotidiano.

Alrededor de la una o una y media del mediodía tomo un almuerzo que consiste en uno o generalmente dos platos y algo de fruta. Para beber, uno o dos vasos de vino tinto y esporádicamente cerveza. El cava para las ocasiones.

Es frecuente que entre las cinco y las seis de la tarde tome una tacita de caldo o una sopa de ajo o cebolla.

Por la noche, cena ligera, consistente la mayoría de las veces en un hervido de verdura o un bocadillo.

Y así de simple es mi rutina, no es una dieta, no es un sistema, es lo que me apetece y lo que con el tiempo he notado que me sienta mejor. A quien le sienten bien los desayunos "completos" pues que con sus tostadas se los coman. Pero, por favor, si no le sienta bien, olvídese de los médicos y haga caso a su cuerpo, he visto cambiar tantas veces la opinión oficial de los médicos que aún confío en que antes de pasar a mejor vida pueda oir aquello de "..según un estudio realizado en la Universidad de ...... se ha comprobado que las personas que no desayunan viven más años que ... "

 

Mis sopas preferidas

La Boullabesa

Aunque la como unas pocas veces al año, es uno de los platos que me acercan al éxtasis. Me aficioné en Marsella , como no, cerca del puerto en un pequeño garito regentado por un simpático y agudo italiano, "La Rascasse". Hace al menos 20 años que murió.

La sopa de ajo

A cualquier hora, me la puedo comer de desayuno, de merienda, comida o cena. Es rápida de hacer.

La sopa de cebolla

La alterno con la de ajo, necesita más tiempo de preparación.

Sopas mallorquinas

Sopas de verduras en las que el pan mallorquín moreno y sin sal se ha embebido de todo el líquido.

La sopa de Nadal

Hecha con galets y con el excelso caldo de Navidad, les regalo la "carn d'olla", que ya ha perdido todo sabor, exceptuando las butifarras y la "pilota" .

Salmorejo

Entre las sopas frías escojo el salmorejo porque todo el mundo conoce el gazpacho y tiene su propia manera de hacerlo. El ajoblanco tiene su encanto y un salmorejo bien fino es un plato magnífico.

Mi perdición (o no): Los Huevos

Comería huevos a todas horas, todos los días, ahora fritos, en tortilla, cocidos, pochados, revueltos...

Tortilla de chanquete mi tortilla preferida.

Tortilla de setas

Setas frescas de temporada, variadas o en versión monográfica, rehogadas con ajo. Añadir sal y pimentón al final y cuajar los huevos. Tortilla de otoño.

Tortilla de alcachofas

Ay, las alcachofas. Me gustan de todas las maneras y en especial en tortilla. Las alcachofas cortadas en 4 u ocho trozos, según tamaño pochadas en la sartén con un poco de sal se añade el huevo y listo. Tortilla de invierno

Tortilla de habas

A un sofrito de cebolla y ajos se le añaden las habas que deben ser tempranas y muy tiernas con vaina incluida y cortadas a trozos, se rehogan un ratito, se les añade sal y se cuajan los huevos. Otras tortillas de primavera: De ajos tiernos, de espárragos...

Revuelto

A mi modo de ver hacer un revuelto no es echar los huevos y remover en la sartén. Más que huevos revueltos son huevos destrozados. Que también me gustan, dicho sea de paso. Pero y sin ánimo de sentar cátedra yo los prefiero cremosos, suaves. Removiendo el huevo con fuego muy suave o al baño maría para que se cuajen sin llegar a hervir, antes o después se habrá añadido el acompañamiento.

Huevos fritos

Me conformo con uno, que uno ya tiene una edad, con morcilla, chorizo o jamón, bordes crujientes, unas hierbitas y algo de ajo picado con sal (no le pongo al freírlo) y un goteo de aceite de trufa. Ah! y un buen pan.

 

 

 

Más platos

Romero Godoy (Diciembre 2007)