En mi memoria los "Huesos de Santo" se asocian a las fiestas correspondientes a antes de la Navidad, en especial a aquella del "Día de Difuntos", aún creo recordarme a mi mismo, pegada mi nariz al lloroso cristal de la ventana mientras que en la lejanía replicaban monótonamente las campanas de la iglesia Santa Clara, llamando a oración a los fieles y recordando a los vivos que aquella noche no les correspondía.
Era sobre esa hora, en la que las tinieblas comienzan a adueñarse del mundo y las sombras comienzan a alargarse hasta tomar los aspectos con los que nuestro inconsciente nos torturará esa misma noche, cuando mi tía, y nunca antes de haber encendido una serie de pequeñas lamparillas que flotaban en aceite, ponía frente a nosotros los dulces que tando habíamos estado esperando.
Recuerdo como se iluminaban nuestras caras con la llegada de aquel suntuoso manjar que, una vez al año, y siempre puntualmente arribaba hasta nosotros, y aún hoy, después de tantos años, parecen volver a mí, desde algún punto desconocido de mi memoria, aquellos inolvidables y tan queridos sabores de la niñez.
Los "Huesos de Santo" son un dulce caro y complicado de hacer compuesto de almendra molida y azúcar básicamente.
Stephen (Sept/2007) |
 |