Los diez mandamientos para el buen restaurador

según Romero Godoy

(o los principios de la gastronomía democrática)

  1. No tocarás ni tú ni nadie de tu personal, con las manos los productos ya cocinados o los que se sirven crudos. De la cazuela al plato sin pasar por las manos, absténganse de explicarnos historias sobre los deditos limpios y otras zarandajas, que yo también he sido chef. Acabémos con el mito de las manos limpias.
  2. Servirás, siempre que sea posible, la comida en su propia cazuela o en bandeja para que se sirva el propio comensal.
  3. Servirás raciones suficientes, pues el gastronom proletariat trabaja y tiene hambre. Para seguir el principio dietético de quedarse con algo de apetito, el usuario inteligente utiliza otros medios más económicos que ir al restaurante.
  4. Servirás los productos de temporada, los que se produzcan más cerca de tu cocina y estén lo más frescos y en mejores condiciones posibles.
  5. Cocerás los productos que se deban cocer, lo suficiente para asegurar su esterilización y comestibilidad. No ha avanzado la cocina durante miles de años para acabar comiendo toda la carne cruda, , para eso no hacen falta cocineros que dominen los tiempos de cocción.
  6. No utilizarás servicio sobrante con el único fin de estar pendiente de una mesa. Utilizarás el justo y necesarios para asegurar que los platos lleguen a la mesa con prontitud. Al gastronom proletariat no le gusta sentirse observado ni escuchado, cuando se le acaba el vino de la copa, acostumbrado al trabajo se lo sabe poner él solito.
  7. No cobrarás por cubierto ni cualquier otro concepto etéreo. Si se sirve un aperitivo se da por supuesto que es una gentileza de la casa, de gentilezas que se cobran vamos sobrados. Si deseamos un aperitivo lo pedimos.
  8. No cobrarás por un chupito de orujo lo mismo que por una botella de Rioja ni cometerás otros actos impuros.
  9. Mantendrás la limpieza sin olvidarte de los aseos y no culparás al lavavajillas de la falta real o aparente de limpieza en los vasos o copas.
  10. No utilizarás nombres de platos con fines mercantilistas si sabes que el plato que tu ofreces no se aviene al nombre.