Una muestra: Llançà |
Otros artículos:
El efecto Bulli
El efecto paella
Cocidos del mundo
Historia del cocido
El comensal hipócrita |
Ya he explicado que en estos años de retiro mis pocas salidas han sido básicamente para comer. Llançà, 3.000 habitantes en invierno, 30.000 en agosto, es una de las poblaciones cercanas a donde vivo y con bastante tradición gastronómica. Hay algún restaurante con 40 e incluso 50 años de historia. Si a lo dicho añadimos que el número de restaurantes es manejable, al contrario que en otras poblaciones cercanas como Roses, por ejemplo, resulta un lugar idóneo para utilizarlo como modelo para tratar de ver el funcionamiento de los fenómenos que he descrito. |
 |
| |
 |
Nos ceñiremos al barrio del Port, donde está el Paseo Marítimo y el puerto y donde se da la mayor concentración de restaurantes. El casco antiguo está algo apartado, hacia el interior y gastronómicamente hablando, es otra historia.
Los platos tradicionales en la zona están basados en el pescado, arroces, suquets, pescadito frito, marisco, etc.
Una característica de los pobladores de la zona y en particular del sector es una gran honestidad y honradez. No se puede decir lo mismo de otros sectores costeros.
La oferta del sector es variada con tendencia a la homogeneización, los bares han ido desapareciendo para convertirse en restaurantes al parecer más rentables. Aún así, encontramos desde un restaurante chino o un frankfurt hasta restaurantes sofisticados. |
| |
Se ha producido en los últimos años el efecto Bulli, en su estado puro y en un sentido más laxo y que podríamos resumir algo groseramente así: No pongas la salsa por encima, pongamos un plato más grande, una lágrima de salsa al lado y cobremos el doble. ¿Es beneficioso o perjudicial? Pues depende. Por supuesto nos referimos al punto de vista de la oferta gastronómica y desde el punto de vista del cliente. Desde el punto de vista del restaurante ellos sabrán. No es asunto de la crítica.
Pues depende, decía, porque en el caso del Hotel Miramar ha revitalizado un triste restaurante de hotel con una oferta gastronómica cara pero interesante y enriquecedora, que aparece en todas las guías (una estrella Michelín), en este caso ha ganado la diversidad.
En otros casos bares como el " Pacu Pacu" o "Els Pescadors", por ejemplo, bares del pueblo con parroquianos del país que tenían una oferta de platos tradicionales, buenos y baratos hoy se han perdido, se han reconvertido en restaurantes con platos más elaborados y tenemos más de lo mismo y caro. Aquí salimos perdiendo (los clientes, digo, los propietarios supongo que no). |
 |
| |
 |
Llançà ha sido también una víctima del efecto paella espero que ciertos restaurantes que han llegado a estropear sus fabulosos arroces para que se parezca a una paella, recapaciten y vuelvan a los platos que dominan o que aprendan a hacer la dichosa paella.
Una mención especial en este apartado a "El Vaixell" el que en su día tuvo el mejor menú de la zona, con la mejor relación calidad/precio. Desde su cambio de ubicación parece que la cosa no acaba de arrancar, no es raro: Durante meses se dedicaron a ir perdiendo a todos los clientes habituales al advertirles con insistencia que en el nuevo local todo sería diferente, no tendría nada que ver, los clientes que ya estaban contentos con lo que había no se aventuraron a conocer las novedades y los nuevos precios o tardaron en hacerlo. Poco a poco el restaurante ha olvidado sus ansias de renovación y ha ido volviendo a las viejas prácticas. En mis últimas visitas en el verano del 2007 puedo afirmar que ha caído el arroz víctima seguramente del efecto paella . Espero que se recupere. |
|
|
|