Otros artículos:

El efecto "Paella"

El efecto "Bulli"

Un caso: Llançà

Cocidos del mundo

Historia del cocido

El comensal hipócrita

La estética en la mesa

Los sabores de la infancia

 

 

Aparte de Valencia, hay otras muchas zonas de España donde hay tradición arrocera. Unos secos otros caldosos, unos con pescado otros con carne y otros mixtos. Todos buenos.

A pesar de lo dicho, la marca "Paella" es con mucho la más conocida internacionalmente , tiene un poder de convocatoria que no tienen los otros arroces.

En los lugares turísticos, muchos restaurantes han sucumbido a la tentación de renombrar su por ejemplo, arroz caldoso de pescado, con el nombe de Paella, convencidos, con razón de que atraerá un mayor número de clientes.

Muchos de estos turistas lo encontrarán riquísimo acostumbrado a los "paellators" diversos.Pero ay! del turismo avisado, ese turismo en su mayoría del país, que está harto de comer paellas por el mundo. Algunos, los más viajados, sabedores de que una de las gracias del viajar es descubrir que se llaman del mismo modo a cosas distintas y al revés, esperará, saboreará y pensará algo así: No es paella, pero que bueno es. Pero hay otro grupo, que antes de posarse el plato en la mesa, exclamará.¡Esto no es paella!.

El dilema está planteado, se hace el balance, teniendo en cuenta los beneficios económicos, el malestar moral de unos clientes quejándose y se opta por una de las 3 soluciones siguientes:

1.- Se sigue igual, se capea como se pueda las eventuales quejas y a ir tirando, total son clientes de paso.

2.- Se cambia el nombre, se le quita el "paella".

3.- Se varía la forma de hacer el arroz, para que se parezca más a la paella.

En esta última solución está el embrión del "fenómeno paella", en esta conversión hay muchas probabilidades de que el arroz que la casa ofrece empeore. Que acostumbrados a hacerlo de una manera toda la vida, se pretenda secarlo (esta es una de las quejas más habituales, el que no está seco) echando la misma cantidad de agua que antes, o cualquier otra conversión de este tipo, dejando que los mejillones se sequen y se quiebren en los últimos minutos en el horno o quitándolos sin más.

Espero haberme explicado con claridad de cual es el fenómeno, pues su importancia es tal que puede acabar en pocos años con gran parte de los buenos arroces de una población o unidad gastronómica.

Romero Godoy (16/8/2007)